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Práctica clínica7 min de lectura

DHI vs FUE - qué cambia en la mesa de instrumental

La DHI no es un método de extracción distinto. Es un método de implantación distinto, y el cambio real está en qué instrumentos hay sobre la mesa. Una comparación práctica para los equipos de clínica que planifican cualquiera de los dos flujos de trabajo.

Equipo editorial de Garry Medical
DHI vs FUE - fotografía de estudio del lápiz implantador DHI y la aguja Garry

En pocas palabras, DHI y FUE no son técnicas de extracción que compitan entre sí. En ambos casos la extracción es FUE y se realiza con un punch. La diferencia empieza una vez extraídos los injertos. En el flujo FUE clásico se abren primero los canales receptores (con hojas de acero o de zafiro) y después se colocan los injertos, mientras que en la DHI el canal se abre y el injerto se coloca en un solo movimiento con un lápiz implantador. Elegir entre ambos es, en realidad, elegir un conjunto de instrumental y un reparto del trabajo, no un nombre comercial.

Ambos flujos de trabajo, instrumento por instrumento

EtapaFUE clásica (incisiones previas)DHI (implantación directa)
Extracción en la zona donantePunch FUEPunch FUE (etapa idéntica)
Apertura de canalesHoja de acero tipo slit u hoja de zafiro en un portahojasLa realiza la aguja implantadora en el momento de la implantación
Colocación del injertoPinzas de implantación en canales ya abiertosLápiz implantador con resorte, en un solo movimiento
ConsumiblesHojas (acero o zafiro)Agujas implantadoras, dimensionadas según el calibre del injerto
Ajuste claveAnchura de la hoja y profundidad expuesta en el portahojasLongitud expuesta de la aguja y luz de la aguja

Todo lo que ocurre antes de la zona receptora es común. Una clínica que pasa de la FUE clásica a la DHI mantiene sin cambios sus punches FUE y su disciplina de extracción; lo que añade es la plataforma de lápiz implantador y un inventario de agujas, y de lo que prescinde es de la etapa de hojas y pinzas.

Lo que la DHI exige del instrumental

  • Un lápiz por operador, agujas por caso. Las agujas son el consumible. La luz debe corresponder al calibre del injerto, así que las agujas se planifican junto con los diámetros de punch; ambos tamaños describen el mismo injerto. Nuestra guía para adaptar las agujas implantadoras a los injertos explica la lógica de esa correspondencia.
  • Un asiento de aguja repetible. La profundidad de implantación se fija mediante la longitud expuesta de la aguja. Un lápiz que mantiene su ajuste entre cambios de aguja conserva una profundidad constante durante la sesión; uno que se desajusta convierte cada cambio de aguja en una recalibración.
  • Formación del equipo en la carga. Los injertos se cargan en la aguja antes de la implantación. Ese paso no tiene equivalente en el flujo con pinzas y es el que más pesa en la curva de aprendizaje.

Lo que exige, en cambio, la FUE clásica

  • Calidad de los canales desde el principio. La creación de las zonas receptoras es una etapa propia, así que la elección de la hoja es importante. Las hojas de acero tipo slit son la opción estándar y económica, mientras que las hojas de zafiro se eligen por la regularidad del filo en sesiones largas. Las ventajas e inconvenientes se analizan en nuestra comparación entre zafiro y acero.
  • Disciplina de corte en anchura y profundidad. La anchura de la hoja se adapta al calibre del injerto y el portahojas controla la profundidad expuesta; el mapa de canales se completa antes de colocar un solo injerto.
  • Implantación bimanual. La colocación con pinzas en canales ya abiertos reparte el trabajo de forma natural entre los miembros del equipo, algo que muchas clínicas de alto volumen consideran su principal ventaja operativa.

Cómo eligen realmente los equipos

No hay una única respuesta correcta, y los proveedores de instrumental que sostienen lo contrario están vendiendo, no asesorando. Estos son los patrones que observamos en las clínicas con las que trabajamos.

  1. Los casos de línea capilar y con pocos injertos suelen resolverse con DHI por el control del ángulo y la profundidad en un solo movimiento, en el momento de la implantación.
  2. Las sesiones de alto volumen suelen mantener las incisiones previas, porque las etapas pueden realizarse en paralelo dentro del equipo.
  3. Los protocolos mixtos son habituales, con canales de zafiro para la mayor parte del plan y colocación con lápiz en las zonas donde el cirujano quiere un control directo. Los conjuntos de instrumental conviven sin conflicto.

Planificar la compra

Sea cual sea la opción elegida, la decisión sobre el inventario de punches va primero, porque la extracción es común a ambas. A partir de ahí, adoptar la DHI supone un lápiz más un rango de luces de aguja; una mejora de la FUE clásica suele consistir en una familia de hojas, con la compatibilidad confirmada con los portahojas de la clínica. Si está calculando el coste de ambas opciones para una licitación o una clínica nueva, solicite una cotización indicando el perfil de sesión previsto y configuraremos ambas variantes, con una lista de códigos de pedido por línea.